Aquel encuentro fortuito llegaba a su fin. Las palabras se le terminaron y al observarme tan consternada prefirió retirarse excusándose por no poder quedarse un momento más. Mi cuerpo entero tembló al sentir sus brazos rodeandome en aquel abrazo de despedida, quedé petrificada en sus brazos sin poder moverme ni decir absolutamente nada. Se alejó lentamente dejándome sumida en una confusión total, no entendía que me sucedía, cogí la mochila que había dejado en el suelo y me retiré de la sala sintiendo aún un estremecimiento en el cuerpo.
Por más que intentaba no pude dejar de pensar en aquel encuentro durante todo el día, hablaba y reía pero en mi mente estaba desconcertada y divagando en los recuerdos de ese amor.
Extendida en mi cama decidí pensar en él; aquellos momentos que pasamos juntos, su risa, su enojo, las ganasde hacer que me quiera más como persona y la obsesión que tenía por hacerme sentir protegida y querida ... obsesión que hizo que me alejara de él.
Abracé mis piernas y me perdí en el pensamiento, unas lágrimas rodaron por mis mejillas. No entiendo que es lo que sucede, antes estaba segura de mis decisiones, el alejarme fue lo más correcto en aquel momento ... pero ¿ahora qué es lo que siento en verdad? me lamento de mi soledad sin embargo fui yo la que tomó la decisión de dejar el amor atrás.
Quería seguir explorando mis recuerdos, llegar hasta el fondo de mis pensamientos descubriendo que es lo que quiero. Lanzarme al abismo sin fondo de este oscuro corazón y encontrar en medio de la oscuridad una luz de esperanza.
Confundida con mis sentimientos, cerraba los ojos para intentar evitar ver lo que creía que sucedía. Extendí la mano hacia el lugar que albergaba mis secretos, saqué de allí lo único que me quedaba de él... sus cartas.

Luna