El temor se apodera de mi alma, haciéndome caer estrepitosamente en un el abismo de la desesperación. Los días pasan y la ansiedad se vuelve cada vez mayor, necesito de ti, de tus palabras, de aquellos besos que hacen que me pierda en un mundo creado sólo para ambos.
Aún estás aquí...puedo sentirte, impregnaste en mí tu aroma, puedo sentir tus labios recorriendo mi cuerpo una y otra vez siendo la luna testigo de aquella noche en la que desbordabamos amor y pasión.
Tus ojos impactantes al igual que el amanecer, observándome con algo de misterio y fascinación, logrando despertar en mí una eterna devoción.
Despertar y encontrar una rosa entre mis manos desplegando su aroma embriagador hace que mi mente cree situaciones donde no existe el dolor.
Pierdo la noción del tiempo y el espacio, siendo tú el guía en un mundo desconocido para mí, tus manos me llevan sin rumbo alguno, acaso será eso oportuno?
El adiós con un beso interminable, esperando que vuelva a darse aquel encuentro imborrable.