Sollozaba en silencio sobre su cama, sintiendose culpable por su frustración amorosa. Se miró en el espejo y vio que ya no era aquella muchacha de hace algunos años, su expresión estaba marcada por frustación y dolor.



Pasaba la mano sobre su rostro como sorprendida por el cambio que se había dado en ella... Cómo, cuándo, porqué se dio ese cambio, fueron las preguntas que resonaban en su mente.
La vida la había tratado duramente, ella había soportado con resignación y "humildad" una serie de maltratos, tanto por el tiempo como de su compañero. Sin embargo, eso no era lo que mas le dolía; le atormentaba el hecho de haberse dejado de querer a sí misma, el haberse dejado vencer y manipular al gusto de otros dejando de lado quien era en realidad.
Recordaba sus sueños y deseos; renacía una fuerza en su interior por enfrentar a la vida, por salir adelante dejando de lado la humillación que había sufrido.
Salió de aquella habitación y fue a comprar aquel vestido que le gustaba. Ya de regreso, arregló sus cabellos dejándo al descubierto su cuello; el vestido le entallaba perfectamente mostrando el escultural cuerpo que escondía debajo de las ropas que le impusieron usar.

Sus piernas torneadas dejaban boquiabierto a cualquiera, mientras el ritmo de sus caderas llevaban al paraíso. Aquel que la hizo sufrir se arrepintió de haberlo hecho, pero ya era muy tarde.
Volvió a observarse en el espejo, ahora con una sonrisa, porque se demostró a sí misma que ella puede ser quien quiera ser, donde quiera ser y cuando quiera serlo.


Pondría una foto para que sepan cómo quedó... pero creo que en algún momento pasamos por algo similar. Dejo a cada unode ustedes quese se paren anteel espejo, vean quienes son o quienes quieren ser y lo intenten. Creen su propia imagen física, porque lo que no cambia es la esencia del alma.

Luna