No sabía como expresar todo lo que estaba sintiendo en ese momento. Conceptos... no se pueden establecer. Lo que experimentan los demás es lo que nos ayuda de alguna manera crear un vago concepto de lo que es, en realidad, el amor.

Me sentía tonta ante una explicación tan sencilla de la pregunta que me hago todos los días, tanto al iniciar como al finalizar el día: ¿Qué es el amar?

Caigo en lo primero que mencionaba. Diré cual es mi concepto del amor. Antes ya lo había mencionado, pero me he dado cuenta que conforme los días, las horas o segundos transcurren mi mente y mi corazón cambian.

Mi aparente concepto pierde validez constantemente, se va transformando en "algo más" que va incrementándose. No tiene medida, tan sólo crece y engloba muchas más características de las que tenía en un inicio.

Recuerdo épocas de juventud, en las que al sentir que alguien estaba interesado por ti, una podía decir que estaba enamorada. Dentro de mis recuerdos, extraigo una frase que dije en algún momento "no puedo creer que esto sea real". La vida parecía color de rosa ; mi principe azul nunca fue sapo y tenía una hada madrina que me ayudaba a entender mis sentimientos.

Pasaron los años y las desiluciones se hicieron presentes. En dolor fue grande y juré muchas veces dejar de amar. Quería evitar sentir la decepción nuevamente ¿Para qué querer sufrir? me preguntaba. Sin embargo, sin darme cuenta, olvidaba aquellas promesas que hacía con lágrimas en los ojos y volvía a decir "no puedo creer que esto sea real".

Hoy, después de mucho tiempo, me pregunté nuevamente ¿Qué es el amor para mí? Y comencé evocar mucho eventos del pasado, tanto buenos como malos, tristes como alegres, fríos como cálidos.

Hoy me di cuenta de muchas cosas. Aún no he encontrado al principe azul, quizás sea yo la que esté en su búsqueda recorriendo diversos caminos, enfrentando adversidades para llegar hasta él y poder despertarlo con un beso. Yo soy mi propia hada madrina, porque soy yo quien aclara sus sentimientos y pensamientos.

El dolor y las diversas penas del pasado ayudaron a ser quien soy ahora, a perder el miedo a vivir. Hoy puedo completar aquella frase que repetía continuamente cada vez que creía haber encontrado el amor. El amor es real, pero está en el mundo que nosotros mismos creamos para sentirnos mejor "El amor es real en un mundo de fantasía".