¡No me mires! Deja de lado todo sentimiento que agobia tu corazón. No permitas que crezca más aquella ilusión de un amor eterno porque no me importará arrancarte de esta mente confundida y abstraida en una realidad utópica. No quiero tenerte, no quiero sentirte, tan sólo quiero huir de tus encantos que poco a poco van conquistandome hasta hacerme caer en el delirio de creer que mi ilusión puede volverse realidad nuevamente. Como construir mi mundo teniendo como cimientos algo tan débil como el juramento de un amor eterno que haces cada vez que sientes que estoy dentro de un torbellino de dudas y sinsabores. Sentir cerca tu cuerpo, pero saber que tu alma, tu calor no está junto a mí como en aquellas noches del pasado llenas de desenfreno y pasión que nos llevaban al límite de la expresión del amor. Saber que tu mente divaga entre las sábanas de un amor que se encuentra a pocos pasos de este lugar, del lugar que decidimos que sea testigo de nuestra unión. El pasar de los años fue ahondando en nuestros corazones, llenandolos de vacío. Tu amor misteriosamente desapareció una noche de las muchas que esperaba que llegaras y permanecieras a mi lado. Es triste darte cuenta que el dolor ha podido mucho más; que termines rindiendote y bajes la cabeza ante tu verdugo. Mostrar sumisión ante el arma fatal de la ignorancia y el desamor. Arrodillada ante un ídolo inexistente que aún cree que es una deidad ante mi, y que ejerce cierto poder misterioso para controlar mis acciones, mis pensamientos. Ser el títere en el circo de la vida, mientras los payasos disfrutan de la actuación de la realidad. Rehuir a miradas y mostrar siempre una sonrisa que esconde las lágrimas y el dolor de seguir así, atada. La estupidez de creer que no puedes hacer nada frente a la injusticia que se comete contigo y seguir sometiendote a la vida asignada por el poderoso jefe de la hipocresía y vanalidad. Mi presencia fue perturbandote mientras a mi la tuya se me volvió indiferente. La liberación de las cuerdas que manipulaban tu corazón, poder ver por fin que tu mundo de ensueños podía hacerse realida; que tu deidad fue derrocada por el autoestima y tu decisión.

Grita al viento que por fin lograste vencer las cadenas que ataban a tu alma a la oscuridad de otra vida.

Por fin puedes escribir tu propia historia, siendo tú la protagonista y guía de aquella que,en algún tiempo, fue un titere.