Cierta tranquilidad embarga mi alma. La paz y comunion entre el espiritu y la razón ha logrado apartar la tristeza de este aturdido corazón. Sé que nunca lo olvidaré aquellos momentos refugiados en mi mente, aquellos en los que reí y amé como no lo había hecho antes, aquellos en los que lloré desconsoladamente esperando una señal de lo que nunca llegaría, aquellos en los que odie el amar soñar. El tiempo se encargó de aliviar las penas, de zurcir el corazón y guardar a aquellos momentos en el baúl de los recuerdos, aquel que sólo abro una vez al mes para observar su fotografía grabada en un pedazo de mi corazón, desvaneciendose lentamente con el surgir de nuevos sentimiento e ilusiones, atenuandose hasta llegar a desaparecer. Encontré miradas profundas, abrazos ajenos y sonrisas ficticias que propiciaste alguna vez. Esas que solian destruirme mientras tú te regocijabas observando mi dolor. Llore mientras admiraba aquella sonrisa fulminante de la niña de la foto, aquella que demostraba la ternura e ilusion que se fueron perdiendo con el tiempo. Halle cartas de promesas de amor que fueron extinguiendose con el pasar de los años, "nada es eterno" llegue a concluir "nisiquiera el dolor". Aquel baúl que albergaba las emociones mas fuertes que pude sentir, fue cerrado por voluntad propia, recordando los buenos momentos y reflexionando sobre los malos. No se puede seguir si no se cierra una etapa de nuestra vida, tener un buen cimiento hace que la estructura nunca se desplome. La sonrisa de la niña quizas nunca volverá pero podré mostrar una sonrisa similar... esta vez de mujer.